Agosto 2008


Flor, de http://chezflor.blogspot.com me ha hecho un comentario. Gracias a éste, me he acordado de que tenía mi blog muy apartado (comenzarlo en verano no fue la mejor idea). Así que me he decidido a hacer dos cosas:

  1. Preparar un plato que llevaba muchísimo tiempo con ganas de hacer
  2. Contaros un poco sobre el plato en cuestión…

Hablo del ajoblanco. Es un plato típico de la cocina andaluza, en concreto de la zona de Granada y Málaga, que se disputan su origen. También es corriente probarlo en Extremadura, Murcia o incluso Ceuta y Melilla. En cualquier caso, parece que podría tener sus raíces en la cocina de Al-Ándalus.

La almendra es el elemento protagonista. Aporta una peculiar textura y un sabor inconfundible. No olvidemos que, al ser el ajoblanco una “variedad” de gazpacho, son imprescindibles el aceite de oliva, la miga de pan o el ajo entre sus ingredientes.

En la versión malagueña, que es personalmente la que más me gusta, el ajoblanco se acompaña de uvas (peladas y sin pepitas, por favor), trocitos de melón o incluso de manzana. Estos complementos consiguen crear un contraste en el sabor que hará de este sencillo plato algo muy emocionante.

Por otra parte, en el ajoblanco granadino se acompaña con una papa asá (patata asada) y con tiras de jamón. No es mi favorita, pero esta modalidad también está deliciosa, así que recomiendo a todo el mundo que la pruebe.

He encontrado una receta de ajoblanco bastante buena y que se aproxima casi totalmente a la que yo hago (en mi caso, echo menos ajo: generalmente un diente menos; y también añado un poquito más de vinagre).

Aquí dejo el enlace: http://www.acocinar.com/ajoblanco.htm

Si alguien lo prueba, espero que lo disfrute… ¡A mí me encanta!

La foto de hoy está tomada desde http://flickr.com/photos/forswans/2760447699/. ¡Si es que hay usuarios en Flickr que son verdaderos maestros! Gracias por las fotos :)

Tomates

El pasado jueves almorcé un menú ecológico en el transcurso de los cursos de verano en La Granda, organizados por la Fundación de la Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos. El curso del jueves llevaba por título “La competitividad como objeto de la economía asturiana”, apasionante…

Pero bueno, toda cosa mala tiene sus pros.

Así que todos los periodistas que cubrimos el evento fuimos invitados a almorzar. La comida estaba preparada por la hostelería del magnífico hotel avilesino Palacio de Ferrera. Nos acompañaba en la mesa el empresario agrario Higinio Blanco. Con una gran amabilidad, nos explicó que se lleva dedicando al negocio de los productos ecológicos desde los años setenta. Blanco es propietario de Casería La Madera, que aglutina una explotación ganadera y una fábrica de lácteos.

El almuerzo estaba delicioso. Pudimos saborear embutidos “ecológicos”, o lo que es lo mismo, obtenidos de animales no alimentados con piensos artificiales. Una ensalada de tomates se sumó a los entrantes: el sabor era magnífico, sin artificio, muy natural.

Como plato principal, degustamos una ternera asturiana guisada. Todo estuvo regado por un rioja Magister Bibendi, cuyas uvas también provenían de la agricultura ecológica.

Animo a todo el mundo a probar alimentos ecológicos. Sin ánimo de hacer publicidad hacia ningún colectivo, son productos que vienen directamente de la tierra sin venenos, aditivos ni nada raro. Como volver a los comienzos…

MENÚ ECOLÓGICO

Entrantes

Jamón serrano, salchichón, chorizo y quesos

Ensalada de tomate

Plato principal

Ternera asturiana guisada

Postres

Yogures y natillas

Bebida

Vino Magister Bibendi, Rioja

Agua mineral de Fuensanta

La foto de hoy está tomada desde http://www.flickr.com/photos/betoska/453384087/

Me hallo de semivacaciones en el Principado de Asturias. Disfruto de temperaturas menos agobiantes de las que hay en el resto del país, de paisajes magníficos y de una comida deliciosa. Así que, después del parón en el blog, comienzo una serie de actualizaciones sobre la cocina tradicional asturiana. La intención es hablar de los platos de toda la vida, buscando opciones que aporten ideas nuevas.

Hoy comienzo hablando de un plato sencillísimo, pero no por ello menos delicioso. Son los escalopines al cabrales. En este caso, no voy a hablar de versiones extrañas. Hablaré de la versión que me enseñaron en casa desde pequeño…

Los filetes de ternera deberían estar tiernos. En cuanto al queso, en mi caso no me gusta hacerlo con queso Cabrales auténtico (el sabor me parece demasiado fuerte). Generalmente, utilizo cualquier variedad de queso Roquefort, disponible en cualquier supermercado. Si alguien quiere probar una salsa con sabor asturiano, invito a probar la salsa con queso de afuega’l pitu.

INGREDIENTES (para 4 personas):

1 bote de nata líquida

1 envase de queso Roquefort (o la variedad que utilicemos)

1 kg de filetes de ternera

Harina

Huevo

Sal

PASOS A SEGUIR:

  1. Salar los filetes y rebozarlos (primero se pasan por la harina y después por el huevo batido).
  2. Freírlos en aceite de oliva y pasar a una fuente.
  3. En un cazo, dejar que el queso se vaya derritiendo. A medida que avance, vamos añadiendo la nata.
  4. Remover y añadir más o menos nata, al gusto. Pasar la salsa a un cuenco grande, para servir al gusto.

El plato está delicioso con unas patatas fritas a fuego lento. También se pueden servir unos pimientos de piquillo. Siempre triunfa.